Vía Reuters llega la noticia de que según un estudio de la universidad de Curtin, los canguros huyen al olor de la orina de dingo. El estudio se llevó a cabo con algunos ejemplares en cautividad exponiendolos al olor del orín de vários cánidos como por ejemplo coyotes. Ante el olor de depredadores desconocidos los canguros se mostraban curiosos, pero ante el olor del dingo huían. Al parecer los resultados en libertad son más extremos.
Éste es un claro ejemplo de evolución/adaptación, de como los canguros han aprendido a reconocer a un enemigo natural no originario de Australia.
Lo que se intentará ahora es sintetizar las feromonas causantes de la 'esencia' para aplicarlas a ciertos lugares como minas y puntos de carretera conflictivos en los que los canguros y otras especies corren el riesgo de morir atropellados, algo bastante frecuente en Australia.
¿Cómo reaccionaban los canguros y otros marsupiales ante el olor de un tigre de Tasmania? Casi con toda seguridad de igual manera...
¿Y cómo se supone que reaccionan los tilacinos ante el olor de dingo? un animal que supuestamente influyó en su extinción del continente australiano y que por sus características ocuparía también su nicho ecológico.
Si tenemos en cuenta que muchos avistamientos tienen lugar en carreteras, quizás esta medida dificultará aún más la posible localización de ejemplares vivos.
Sin duda el mayor reto de quienes se embarcan en la búsqueda del tigre es el conseguir una prueba lo suficientemente clara y evidente como para ser irrefutable. Dichas pruebas bien podrían ser fotografías, vídeos o en caso de capturar a un ejemplar tomar muestras de pelo, sangre y piel. Pero la realidad es que hasta el momento no ha habido nada de eso, solo se han visto fotos borrosas, vídeos de animales lejanos y moldes de huellas. Pero ninguna de esas pruebas son concluyentes y para algunos fácilmente falsificables.
Las siguientes fotos son propiedad de Tigerman, uno de los buscadores más activos que conozco, dentro de mis humildes conocimientos. Tigerman tiene distribuidas por los bosques de Tasmania 25 cámaras con detección de movimiento que estarán funcionando durante 6 meses. Cada cámara puede realizar 1500 fotos antes de quedarse sin batería, por lo que las expectativas podrían ser buenas, pero la realidad es que, al menos por el momento, no se ha fotografiado a ningún tigre.
En realidad nunca se ha fotografiado a un tigre de Tasmania en libertad dado su comportamiento elusivo, ni a principios del siglo XX ni ahora obviamente, todas las fotos que existen son de especímenes cazados o cautivos. Si tenemos en cuenta que en el caso de que aún queden poblaciones muy reducidas de tigres hoy día, el número de individuos es mucho inferior al que hubo siglos atrás, avistarlos se convierte en algo mucho mas extraño y difícil de lo que ya era.
A destacar la primera y segunda foto, en el primer caso podemos ver el final de una cola en la parte izquierda de la foto. Según Tigerman la cola no se corresponde con la de un Tigre de Tasmania pero tampoco con la de ningún otro animal habitual de los bosques tasmanos. En la segunda foto aparece un gato salvaje, animal introducido en Australia, y además aparece en el que sería un hábitad natural del tilacino, ya que habitualmente no poblaban los densos bosques sinó las áreas abiertas. En el resto de fotos vemos wombats y un equidna.
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En esta foto vemos a un ualabí sobrepuesto sobre la primera fotografía para comparar las colas:

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