Buscando al tigre de Tasmania
Sin duda el mayor reto de quienes se embarcan en la búsqueda del tigre es el conseguir una prueba lo suficientemente clara y evidente como para ser irrefutable. Dichas pruebas bien podrían ser fotografías, vídeos o en caso de capturar a un ejemplar tomar muestras de pelo, sangre y piel. Pero la realidad es que hasta el momento no ha habido nada de eso, solo se han visto fotos borrosas, vídeos de animales lejanos y moldes de huellas. Pero ninguna de esas pruebas son concluyentes y para algunos fácilmente falsificables.
Las siguientes fotos son propiedad de Tigerman, uno de los buscadores más activos que conozco, dentro de mis humildes conocimientos. Tigerman tiene distribuidas por los bosques de Tasmania 25 cámaras con detección de movimiento que estarán funcionando durante 6 meses. Cada cámara puede realizar 1500 fotos antes de quedarse sin batería, por lo que las expectativas podrían ser buenas, pero la realidad es que, al menos por el momento, no se ha fotografiado a ningún tigre.
En realidad nunca se ha fotografiado a un tigre de Tasmania en libertad dado su comportamiento elusivo, ni a principios del siglo XX ni ahora obviamente, todas las fotos que existen son de especímenes cazados o cautivos. Si tenemos en cuenta que en el caso de que aún queden poblaciones muy reducidas de tigres hoy día, el número de individuos es mucho inferior al que hubo siglos atrás, avistarlos se convierte en algo mucho mas extraño y difícil de lo que ya era.
A destacar la primera y segunda foto, en el primer caso podemos ver el final de una cola en la parte izquierda de la foto. Según Tigerman la cola no se corresponde con la de un Tigre de Tasmania pero tampoco con la de ningún otro animal habitual de los bosques tasmanos. En la segunda foto aparece un gato salvaje, animal introducido en Australia, y además aparece en el que sería un hábitad natural del tilacino, ya que habitualmente no poblaban los densos bosques sinó las áreas abiertas. En el resto de fotos vemos wombats y un equidna.
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En esta foto vemos a un ualabí sobrepuesto sobre la primera fotografía para comparar las colas:




